18 de mayo de 2011

Miércoles de palomitas

Hola, bloggeros. Después de pensarlo mucho, de cómo participar en este blog, he decidido contribuir con música. Además quiero unir dos de mis grandes pasiones, la música y el cine.
En estos posts semanales os mostraré las grandes creaciones musicales que tiene el séptimo arte, centrándome en los géneros que más me gustan, la ciencia-ficción y el cine de aventuras, aunque supongo que se colará alguna película que no sea de estos géneros.
Hace algún tiempo el miércoles era el día del espectador. El precio reducido y mi afición por el cine crearon la asociación de miércoles y cine, o lo que es lo mismo, miércoles y palomitas (siempre comidas con moderación).

Para comenzar mi muestrario, lo haré con una pieza que no es de una banda sonora de una peli, sino de un musical. El origen del musical es un libro de ciencia ficción estrito por H. G. Wells en 1898, La Gerra de los Mundos, en la que se narra la invasión de la Tierra por los Marcianos. Este libro hubiera pasado inadvertido por el gran público de no ser por Orson Welles, que decidió adaptarlo en una emisión radiofónica dramatizada, sin advertirlo previamente, lo que causó que los radioyentes creyeran que la invasión extraterrestre era real. El impacto que tuvo esa emisión de radio ha llegado a nuestros días, se ha llevado al cine en un par de ocasiones y además se ha hecho un musical.
En este musical, orquestado por Jeff Wayne, se intercala trozos de la narración del famoso programa de radio con piezas musicales de rock progresivo, típico de los años 70, ya que el musical se estrenó en 1978. La pieza que os traigo es la más conocida, "The Eve of the War", con la que da comienzo la obra.
La narración cuyo texto os pongo más abajo, en versión original y traducida, fue realizada por el famoso actor estadounidense Richard Burton, lo que le dio a la obra ese valor añadido de esa excelente voz.



Letra en inglés

No one would have believed, in the last years of the nineteenth century, that human affairs were being watched from the timeless worlds of space.

No one could have dreamed we were being scrutinized, as someone with a microscope studies creatures that swarm and multiply in a drop of water. Few men even considered the possibility of life on other planets and yet, across the gulf of space, minds immeasurably superior to ours regarded this Earth with envious eyes, and slowly and surely, they drew their plans against us.

At midnight on the twelfth of August, a huge mass of luminous gas erupted from Mars and sped towards Earth. Across two hundred million miles of void, invisibly hurtling towards us, came the first of the missiles that were to bring so much calamity to Earth. As I watched, there was another jet of gas. It was another missile, starting on its way.

And that's how it was for the next ten nights. A flare, spurting out from Mars - bright green, drawing a green mist behind it - a beautiful, but somehow disturbing sight. Ogilvy, the astronomer, assured me we were in no danger. He was convinced there could be no living thing on that remote, forbidding planet.

"The chances of anything coming from Mars are a million to one," he said.
"The chances of anything coming from Mars are a million to one - but still they come!"

Then came the night the first missile approached Earth. It was thought to be an ordinary falling star, but next day there was a huge crater in the middle of the Common, and Ogilvy came to examine what lay there: a cylinder, thirty yards across, glowing hot... and with faint sounds of movement coming from within.

Suddenly the top began moving, rotating, unscrewing, and Ogilvy feared there was a man inside, trying to escape. he rushed to the cylinder, but the intense heat stopped him before he could burn himself on the metal.

"The chances of anything coming from Mars are a million to one," he said.
"The chances of anything coming from Mars are a million to one - but still they come!"
"Yes, the chances of anything coming from Mars are a million to one," he said.
"The chances of anything coming from Mars are a million to one - but still they come!"

Traducción

Nadie hubiera creído, en los últimos años del siglo XIX que los asuntos humanos estaban siendo observados desde los mundos del espacio intemporal.

Nadie habría podido soñar que estábamos siendo objeto de estudio, como alguien con un microscopio estudia criaturas que pululan y se multiplican en una gota de agua. Pocos hombres considera incluso la posibilidad de vida en otros planetas y, sin embargo, a través del abismo del espacio, mentes infinitamente superiores a la nuestra ven esta tierra con ojos envidiosos, y lenta y seguramente, trazan sus planes contra nosotros.

A la medianoche del doce de agosto, una enorme masa de gas luminoso entró en erupción de Marte y aceleró hacia la Tierra. Atravesando doscientos millones de kilómetros de vacío, invisible a toda velocidad, vinieron hacia nosotros los primeros de los misiles que iban a traer desgracia tanto a la Tierra. Mientras observaba, hubo otro chorro de gas. Fue otro misil comenzando su viaje.

Y así es como lo que ocurrió las próximas diez noches. Una llamarada, brotando desde Marte - de color verde brillante y el dibujo de una niebla verde detrás de ella - una hermosa, pero a la vez una visión inquietante. El astrónomo Ogilvy, me aseguró que no estábamos en peligro. Estaba convencido de que no puede haber nada viviente en ese remoto y prohibido planeta.

"Las posibilidades de que cualquier cosa que venga de Marte son un millón a uno" - dijo -
"Las posibilidades de que cualquier cosa que venga de Marte son un millón a uno" - pero aún así, ¡vienen!"

Entonces llegó la noche, el primer misil se acercó a la Tierra. Parecía una estrella fugaz ordinaria, pero al día siguiente hubo gran cráter en el centro del "Common", y Ogilvy llegó a examinar lo que había allí: un cilindro, de treinta metros de largo, al rojo vivo .... Y con sonidos débiles moviéndose desde el interior.
De repente, la parte superior comenzó a moverse, girar, desatornillándose, y Ogilvy temía que había un hombre dentro, tratando de escapar. Corrió hacia el cilindro, pero el intenso calor lo detuvo antes de que pudiera quemarse con el metal.

"Las posibilidades de que cualquier cosa que venga de Marte son un millón a uno - ¡Pero aún así, vienen!"
"Las posibilidades de que cualquier cosa que venga de Marte son un millón a uno - dijo -
"Las posibilidades de que cualquier cosa que venga de Marte son un millón a uno - ¡Pero aún así, vienen!"
"Sí, las posibilidades de cualquier cosa que venga de Marte son un millón a uno - ¡Pero aún así, vienen!"

1 comentario:

Saru dijo...

Qué gran idea!!
Me has hecho sonreír con esta canción, ya que en mi carrera una vez nos hablaron de la repercusión de las noticias falsas o sin documentar, y nos pusieron de ejemplo esta invasión extraterrestre :) muy buen marketing, hay que decirlo...
Estaré atenta a tu sección!